Hemos soportado que nos llamen “computines”, “computólogos”, nos han tenido de rodillas desconectando y conectando cables o instalando sistemas operativos. Vemos con horror como un virus de computador hace de las suyas moviendose y escapando de nuestras garras sin que podamos hacer nada. Somos consultores ambulantes, consejeros tecnológicos, entes caritativos que resistimos estoicos las embestidas de nuestros mejores amigos cuando estos entran en pánico con sus problemas informáticos. Si a esto le concatenamos la palabra Linux todo se vuelve extraño, se nos dibujan unos lentes de marco amplio, cristales gruesos, peinado gominado, incapacidades sociales y artísticas, mirada perdida y posiblemente un sótano como vivienda.
Creo que esa es la primera impresión de una persona que no conoce el rubro, acepto que lo digan a mis espaldas tal vez, pero que califiquen directamente de “ñoños” a toda una comunidad que prácticamente trabaja gratis dando soporte Linux a todos los que hemos logrado convertir al lado bueno de la fuerza y soporte Microsoft a los que se resisten, me parece una ofensa tremenda y protesto por ello.
En cualquier caso, es una humorada…o no?
Comentarios